Tres pruebas pequeñas para descubrir problemas en reservas, cesta y búsqueda
Prueba tres negocios ficticios de Latech Lab y convierte lo aprendido en comprobaciones para tu web: botón visible, total claro y búsqueda comprensible.
Un problema de web puede ocupar muy poco espacio: un botón tapado, un coste que aparece tarde o una palabra que el buscador interpreta mal. Para entenderlo, a veces basta con intentar una tarea completa.
En Misterios de negocio hemos preparado tres demos ficticias. Puedes reproducir el problema, escoger una corrección y comprobar si cambia el resultado. Ninguna hace reservas ni compras reales.
Una reserva que no deja confirmar
En La reserva imposible, una promoción ocupa el mismo espacio que la confirmación. La información parece estar ahí, pero la acción importante queda tapada.
La corrección consiste en colocar la promoción dentro del contenido para que deje espacio al botón. Después debes volver a confirmar la cita de ejemplo. Elegir la respuesta adecuada es solo una parte: comprobar el recorrido permite observar si la solución funciona.
Llévalo a tu web con una prueba concreta. Abre la página en una pantalla pequeña, completa las opciones y llega al último paso. Revisa también lo que ocurre con el teclado o al ampliar el contenido. Anota qué elemento impide avanzar y qué cambio devuelve el acceso a la acción.
Una cesta cuyo total cambia al continuar
En El carrito sorpresa, el producto de ejemplo cuesta 34 € y el envío añade 6 €. El problema está en mostrar ese coste demasiado tarde. Son cifras ficticias elegidas para que la diferencia resulte fácil de comprobar.
Al corregir la demo, el desglose y el total de 40 € aparecen antes de confirmar el pedido simulado. No se ha reducido el precio; se ha cambiado el momento en el que la persona conoce la información necesaria para decidir.
Para probar tu tienda, utiliza una configuración representativa. Revisa producto, variante, descuentos aplicables y envío. Si falta el destino para calcular el coste, explica cuándo se conocerá y qué necesita introducir la persona. Comprueba que los importes de los distintos pasos coinciden.
Un café que existe y no aparece
En La búsqueda que no encuentra, escribir «cafe» no encuentra «Café de especialidad». La corrección compara la consulta sin distinguir tildes ni mayúsculas y permite localizarlo.
Es una demostración acotada. No afirma que toda búsqueda se resuelva así: sinónimos, errores de escritura o catálogos complejos requieren decisiones adicionales. Empieza por consultas que alguien usaría de verdad y comprueba si los resultados tienen sentido.
Cuando no aparece nada, conserva la consulta y ofrece una salida útil. El mensaje vacío también forma parte del recorrido; no debería dejar al visitante sin saber qué hacer.
Convierte el hallazgo en una prueba repetible
Describe el estado inicial, la acción y el resultado esperado. Por ejemplo: «En una pantalla pequeña, después de seleccionar servicio y hora, puedo acceder a Confirmar sin cerrar elementos superpuestos». Esa frase ayuda a revisar una corrección sin discutir solo si el diseño gusta más.
Puedes saltar directamente a la explicación de cada misterio. Resolverlo no depende de reflejos ni obliga a terminar todos los episodios. Si completas uno y el navegador permite guardar progreso, verás que ya lo has resuelto al volver.
Anota en tu briefing qué tareas debe completar tu propia web y cómo sabrás que funcionan. La utilidad de estas demos está en aprender a formular esa comprobación, no en convertir tres ejercicios en una auditoría completa de cualquier negocio.