Elegir fotografías para una web profesional
Aprende a elegir fotografías para tu web con licencias claras, coherencia visual y criterios prácticos para combinar imágenes propias y de banco con sentido.
1. Empieza por lo que debe demostrar cada fotografía
Elegir fotografías para una web profesional empieza por una decisión concreta: qué necesita ver tu cliente para entender tu negocio. Antes de buscar imágenes bonitas, asigna una función a cada espacio. La portada puede presentar una actividad; una página de servicio, mostrar cómo trabajas; una ficha de producto, permitir examinar aquello que se compra. Una fotografía que cumple una de esas funciones merece su lugar aunque resulte menos espectacular que otra.
Propongo separar las imágenes en tres grupos: evidencia, explicación y ambiente. Las primeras muestran personas, productos o espacios reales del negocio. Las segundas ayudan a comprender una tarea o una diferencia. Las terceras aportan tono visual. Esta clasificación es una herramienta editorial: permite decidir dónde necesitas material propio y dónde podría encajar una fotografía de banco sin confundir al visitante.
Imagina una página dedicada a fabricar muebles por encargo. Una mesa terminada puede demostrar un acabado; las manos trabajando ayudan a explicar el proceso; una estancia luminosa aporta ambiente. Si las tres posiciones se cubren con interiores ajenos, la página pierde la oportunidad de enseñar el trabajo que pretende presentar. El problema aparece en la relación entre imagen y mensaje, aunque las fotografías sean excelentes.
Escribe una frase junto a cada hueco: «Aquí el cliente debe apreciar la textura», «Aquí debe reconocer a quien le atenderá» o «Aquí debe entender el tamaño relativo». Si sólo puedes escribir «para que quede bonito», prueba primero a eliminar esa imagen. Así construirás una selección manejable y reservarás el esfuerzo para las fotografías que aportan información.
2. Decide entre material propio, sesión encargada y banco
Las tres alternativas pueden convivir, pero conviene elegirlas por su utilidad. El material propio resulta especialmente pertinente cuando la identidad del sujeto importa: tu equipo, tus instalaciones, tus trabajos o el producto exacto. Una sesión encargada permite preparar esa representación con una dirección visual común. El banco ofrece imágenes ya realizadas, cuyo encaje dependerá tanto de la escena como de las condiciones de uso de cada recurso.
Una selección inicial puede apoyarse en esta comparación:
| Alternativa | Uso que conviene valorar | Principal revisión |
|---|---|---|
| Fotografías existentes del negocio | Mostrar actividad y trabajos reales | Calidad y vigencia de lo mostrado |
| Sesión encargada | Crear una serie con encuadres previstos | Alcance del encargo y derechos pactados |
| Imágenes de banco | Aportar contexto o ambiente | Licencia y significado dentro de la página |
| Material de fabricante | Presentar referencias concretas | Permiso y correspondencia con el producto |
No conviertas la tabla en una jerarquía rígida. Una imagen propia oscura que apenas permite distinguir el producto necesita una alternativa mejor. Una fotografía de banco impecable tampoco sirve como retrato de un equipo al que no representa. La decisión debe cruzar veracidad, utilidad visual y posibilidad de uso.
Para repartir recursos, empieza por los lugares donde una imagen genérica dejaría una pregunta importante sin respuesta. En una tienda, podría ser el detalle del cierre de un bolso. En un servicio personal, el retrato de quien atiende. Después resuelve las imágenes de apoyo. Este orden evita dedicar toda la atención a una gran portada y descubrir al final que faltan las fotografías necesarias para explicar la oferta.
3. Distingue tener el archivo de disponer de derechos
Recibir una fotografía por correo, descargarla o pagar una sesión no explica por sí solo qué usos están autorizados. La Ley de Propiedad Intelectual delimita la transmisión de derechos según los derechos cedidos, las modalidades de explotación y el tiempo y territorio establecidos. También reconoce protección a las denominadas meras fotografías. Puedes consultar los artículos 43 y 128 en el texto publicado por el BOE.
Lleva esa distinción a decisiones sencillas. Si encargas fotografías pensando en una web, contempla también los usos que realmente prevés: páginas de producto, publicaciones propias, anuncios o un catálogo descargable. Son destinos distintos que merece la pena incluir en la conversación contractual. Evita trabajar con la idea de que cualquier entrega permite cualquier reutilización posterior.
El recorte también forma parte del trabajo previsto. Una imagen puede necesitar una versión vertical, otra horizontal y una adaptación para una tarjeta. Explica esas necesidades al profesional antes de producir el material. Si tu diseño requiere una intervención más profunda, como combinar varias fotografías o modificar el fondo, incorpora esa intención al alcance que deba revisarse.
No necesitas convertir la selección visual en una interpretación jurídica improvisada. Sí necesitas reconocer los puntos que afectan a tu decisión de compra. Ante una condición ambigua sobre explotación, exclusividad o modificaciones, la revisión profesional resulta más útil que una suposición. Cuando el proyecto depende de una imagen principal, resolver ese alcance antes de construir toda la portada permite mantener abiertas alternativas visuales razonables y evita comprometer el diseño con un recurso que quizá no puedas utilizar como habías previsto.
4. Lee una licencia con el uso de tu web delante
Una licencia se entiende mejor cuando la contrastas con un destino concreto. Abre la ficha del recurso y describe tu intención en lenguaje corriente: «Quiero usar esta imagen como portada comercial, recortarla y mantenerla en la web del negocio». Después busca las condiciones que respondan a esa situación. No te quedes únicamente con etiquetas como gratuita, premium o libre de regalías.
Revisa si el uso comercial previsto está contemplado, qué atribución corresponde, qué modificaciones se permiten y si existen límites relevantes para la presentación elegida. Examina también quién será el usuario autorizado: tú, tu empresa o quien adquiere la imagen para el proyecto. Estos son criterios de lectura; la respuesta concreta depende del texto aplicable al recurso y al proveedor.
Existe un ejemplo verificable que ayuda a entender la diferencia entre acceso y condiciones. La licencia CC BY 4.0 permite compartir y adaptar material incluso comercialmente, pero exige atribución adecuada, enlace a la licencia e indicación de cambios. Su resumen advierte además que otros derechos pueden limitar el uso. Así lo explica Creative Commons en su página oficial.
Para una web con una dirección visual muy limpia, piensa también dónde tendrá sentido presentar los créditos exigidos. No elijas primero veinte imágenes y descubras después que no has previsto cómo satisfacer sus condiciones. Si una licencia no encaja con el funcionamiento del proyecto, busca otra fotografía o una autorización adecuada. La abundancia de alternativas visuales permite resolver muchas situaciones cambiando de recurso, sin forzar una interpretación favorable de términos que no comprendes o que contradicen el uso que necesitas.
5. Trata las personas y el contexto como una decisión propia
La licencia de una fotografía y la aparición de una persona plantean cuestiones diferentes. La AEPD recuerda que una imagen que identifica a alguien es un dato personal y que su difusión necesita legitimación. Esa distinción aparece en su información sobre retirada de fotos y vídeos de internet. Por tanto, comprar una imagen o encargar una sesión no resuelve automáticamente todos los aspectos de su publicación.
Cuando el consentimiento sea la base utilizada, debe ser libre, informado e inequívoco, y el responsable debe poder acreditarlo. La AEPD detalla estos criterios en su explicación sobre cómo solicitar el consentimiento. Los casos concretos, especialmente con menores o contextos delicados, necesitan una valoración adecuada.
Desde la dirección visual puedes reducir complicaciones antes de disparar. Para explicar una operación, quizá basten las manos, el objeto y la herramienta. Para mostrar una sala, puedes preparar una toma sin visitantes. Para representar atención al cliente, decide si necesitas personas reconocibles o si el espacio y los materiales ya cuentan la parte relevante del servicio.
Revisa también lo que aparece alrededor del protagonista. Una pantalla, una etiqueta de envío o un papel sobre una mesa pueden añadir información ajena al propósito de la fotografía. La mejor solución visual suele ser preparar la escena antes de capturarla. Así conservas una imagen limpia y natural, en lugar de depender de múltiples zonas borrosas que distraen y dificultan comprender qué querías enseñar originalmente.
6. Define una dirección visual que puedas aplicar
La coherencia visual se vuelve útil cuando puede traducirse en elecciones observables. Sustituye instrucciones vagas como «fotos modernas» por reglas sobre luz, color, composición y protagonismo. Por ejemplo: fondos sencillos, objetos completos cuando se presentan por primera vez, detalles cercanos para explicar materiales y personas fotografiadas en situaciones relacionadas con su trabajo. Son criterios que permiten aceptar o descartar imágenes.
Elige una pequeña familia de referencias y explica qué tomas de cada una. Puede interesarte la luz de una, la distancia de otra y el orden del fondo de una tercera. Evita pedir una mezcla de todos sus rasgos. Si una referencia utiliza contrastes intensos y otra una iluminación suave, decide cuál domina y en qué situaciones admitirías la excepción.
Relaciona esa dirección con la experiencia que ofreces. Un negocio centrado en objetos delicados puede preferir encuadres tranquilos que permitan observar materiales. Una actividad basada en movimiento puede necesitar gestos y secuencias. Ninguna de esas opciones es una receta universal de confianza o ventas: son decisiones narrativas que deben encajar con el contenido y el carácter del negocio.
Comprueba la propuesta colocando varias imágenes juntas, sin logotipo ni textos. Pregúntate si parecen pertenecer a la misma historia y si sus diferencias tienen una razón. Una foto de detalle puede convivir con un retrato porque cumplen funciones distintas. Lo que conviene evitar es que cada sección cambie de mundo sin intención: una oficina muy fría, una escena anaranjada y un retrato con un tratamiento completamente distinto. La coherencia surge del criterio compartido, no de aplicar el mismo filtro a todo.
7. Selecciona por series y controla el ritmo de la página
Una fotografía puede funcionar de forma aislada y resultar inadecuada junto a las demás. Por eso conviene revisar la selección como una serie. Coloca las candidatas en el orden aproximado del recorrido: portada, presentación, servicios, trabajos y cierre. Observa qué se repite y qué falta. Si sólo aparecen planos generales, quizá el cliente no pueda examinar detalles; si todo son primeros planos, podría perder el contexto.
Busca alternancia con sentido. Después de mostrar un espacio completo, un acercamiento puede destacar una cualidad concreta. Tras un retrato, una escena de actividad permite ampliar la presentación. No se trata de seguir una fórmula geométrica, sino de evitar que varias imágenes consecutivas comuniquen exactamente lo mismo. Cada nueva fotografía debería responder otra pregunta o ampliar la anterior.
Controla también el peso visual. Un fondo lleno de objetos, una prenda de color intenso o un gesto muy marcado pueden concentrar la atención. Si todas las imágenes compiten por destacar, la lectura pierde jerarquía. Reserva las composiciones más expresivas para los lugares donde quieras que el visitante se detenga y utiliza fotografías más serenas cuando el texto necesite protagonismo.
Para descartar con criterio, crea parejas de imágenes que cumplen la misma función. Elige la que aporte una información más clara y encaje mejor en la serie. Guarda la otra como alternativa, sin publicarlas ambas por cariño al material. Una selección breve puede contar más que una galería extensa si cubre contexto, detalle y uso. La pregunta decisiva es qué aprende el visitante con la siguiente imagen que todavía no sabía al ver la anterior.
8. Prepara los encuadres para convivir con el diseño
Antes de elegir una portada, prueba dónde irán el titular y el botón. Una composición puede ser magnífica a pantalla completa y dejar de funcionar cuando el texto ocupa parte de ella. Identifica el sujeto principal, el espacio disponible y los elementos que no deberían quedar tapados. Si el diseño exige luchar constantemente contra la fotografía, cambia el encuadre o plantea texto e imagen en zonas separadas.
Comprueba la misma candidata en una ventana ancha y en otra estrecha. Hazlo con el contenido real, no con una palabra provisional. Observa si siguen apareciendo el objeto, la persona o la acción que justificaban la elección. Un recorte que elimina la herramienta principal puede convertir una escena de trabajo en un retrato ambiguo. Una composición horizontal tampoco garantiza una buena adaptación vertical.
En una sesión, pide margen alrededor del sujeto y algunas variantes deliberadas. Puedes necesitar una toma con espacio a la izquierda y otra a la derecha. Para una tarjeta pequeña, quizá convenga acercarse al elemento esencial. Esta planificación aporta alternativas concretas al diseño, en lugar de obligar a estirar una única fotografía hasta cubrir cualquier situación.
No incrustes un eslogan dentro de la foto para resolver la composición. Como criterio editorial, mantén los mensajes en el contenido de la página y deja que la imagen aporte su información visual. Prueba asimismo el caso de un titular más largo o de una fotografía sustituida meses después. Un diseño que admite esas variaciones permite mantener la coherencia sin exigir que todas las imágenes futuras reproduzcan exactamente el primer encuadre elegido.
9. Enseña el producto exacto y sus diferencias visibles
En un catálogo, empieza por identificar qué debe distinguir el comprador. Puede ser la forma, el acabado, el contenido de un conjunto o un detalle de uso. Construye la serie alrededor de esas preguntas. Una vista general presenta el artículo; una lateral puede explicar su volumen; un acercamiento muestra una textura; una escena de uso aporta contexto. La utilidad depende del producto, no del número de fotografías.
Mantén reglas compartidas entre referencias comparables. Si una se presenta de frente y otra desde muy arriba, introduces una diferencia visual que quizá no corresponde al objeto. Decide un ángulo principal, un fondo y un criterio de encuadre. Reserva las variaciones para enseñar características que realmente lo requieran. Así el visitante puede centrar la comparación en los productos.
Ten cuidado con accesorios y elementos de ambientación. Si un bolso aparece junto a una correa, una funda y una caja, el texto de la ficha debe aclarar el contenido de la oferta. Desde la fotografía puedes ayudar separando la vista de lo incluido de las escenas ambientales. Un fondo atractivo no debería convertir la composición en un acertijo sobre qué recibe el comprador.
El retoque también necesita un límite editorial. Pregúntate si estás limpiando una distracción de la escena o cambiando una característica relevante del artículo. No conviene que la búsqueda de uniformidad borre texturas, marcas o diferencias que el cliente necesita apreciar. Cuando el color o el acabado sean determinantes, revisa la imagen junto al producto y su descripción. El objetivo es ofrecer una representación comprensible y consistente, con varias pistas que se complementen.
10. Muestra servicios mediante acciones reconocibles
Los servicios requieren otro planteamiento porque no siempre existe un objeto final fácil de fotografiar. Busca acciones que expliquen el trabajo: preparar materiales, revisar una pieza, dibujar una propuesta o presentar una solución. La escena debe guardar relación con lo que describes. Una persona mirando una pantalla sólo aporta información si la composición permite entender por qué esa actividad importa dentro del servicio.
Divide el relato entre contexto, intervención y resultado visible cuando exista. Para una actividad creativa, el contexto puede ser el espacio de trabajo; la intervención, una revisión de muestras; el resultado, una pieza terminada. No necesitas ilustrar cada frase del proceso. Escoge los momentos que ayuden al cliente a reconocer qué recibirá o cómo participará.
Los retratos merecen una selección propia. Decide si buscas una presentación directa o una persona integrada en su entorno. Conserva una relación razonable entre fotografías del equipo: distancia parecida, protagonismo equivalente y tratamiento compatible. La uniformidad absoluta puede resultar innecesaria, pero una mezcla accidental de fotos de carnet, celebraciones y retratos de estudio dificulta presentar un conjunto ordenado.
Evita escenificar situaciones que sugieran medios, instalaciones o participantes ajenos al negocio. Si necesitas una imagen conceptual, dale un lugar donde su función resulte clara y acompáñala de contenido preciso. Para una página de servicio, una composición sencilla basada en materiales propios puede explicar mejor la actividad que una reunión multitudinaria de banco. La elección más convincente suele ser la que permite relacionar lo que se ve con una tarea concreta que el cliente entiende y reconoce como pertinente.
11. Incorpora accesibilidad al criterio de selección
El propósito de la imagen determina su alternativa textual. WAI distingue las imágenes informativas, las decorativas y las funcionales: las primeras necesitan transmitir su información esencial; las puramente decorativas pueden llevar una alternativa vacía; las que actúan como enlace o botón deben expresar su función. Su tutorial también recomienda evitar imágenes de texto salvo situaciones como logotipos. Puedes revisar estas diferencias en la guía de imágenes de W3C WAI.
Aplica ese criterio mientras seleccionas. Si una fotografía demuestra un detalle importante, escribe provisionalmente qué debería saber quien no la vea. Esa frase ayuda a descubrir si la imagen comunica algo concreto o si sólo estás atribuyéndole una intención que no resulta visible. También permite reconocer cuándo falta una explicación junto a ella.
Por ejemplo, una fotografía de una mochila abierta puede enseñar un compartimento interior. Su descripción útil se centra en ese compartimento, siempre que sea lo que realmente aparece. Una sucesión de adjetivos sobre calidad, diseño y exclusividad no sustituye esa información. Tampoco hace falta convertir la alternativa en un inventario de todos los objetos secundarios de la escena.
Revisa la relación con el texto contiguo. Si el pie ya identifica a la persona, evita construir una experiencia innecesariamente repetitiva. Si la foto contiene una comparación esencial, desarrolla también esa diferencia en el contenido de la página. Esta revisión mejora la edición porque obliga a saber qué aporta cada recurso. La accesibilidad deja así de ser una tarea añadida al final y se integra en la decisión sobre qué merece publicarse y cómo se entiende.
12. Entrega imágenes que puedan adaptarse a la web
La elección termina de resolverse cuando ves la fotografía dentro de la página. Google recomienda equilibrar calidad y velocidad, utilizar imágenes adaptables y nombres de archivo descriptivos. También explica que el texto cercano y las alternativas textuales ayudan a interpretar las imágenes. Estas recomendaciones aparecen en su documentación oficial sobre imágenes. Son criterios de preparación, sin que impliquen posiciones garantizadas en los resultados.
Para decidir sobre calidad, examina el tamaño al que se mostrará la imagen. Un pequeño defecto invisible en una tarjeta puede resultar molesto en una portada. A la inversa, no descartes una candidata útil sólo porque no serviría para una ampliación que nunca vas a ofrecer. La comprobación debe responder al uso previsto y a las versiones que preparará quien implemente la web.
Solicita conservar el original y trabajar con copias para las distintas ubicaciones. Si sólo mantienes un recorte muy cerrado, tendrás pocas opciones cuando cambie el diseño. Organiza las entregas por función comprensible: retratos, productos, espacios y detalles. Los nombres deberían permitir reconocer el contenido sin abrir cada archivo, evitando cadenas publicitarias o palabras que no describen la imagen.
En la revisión visual observa bordes, texturas y degradados después de la preparación. Comprueba si un tejido sigue siendo legible o si una superficie presenta alteraciones molestas. No existe una cifra universal de peso o dimensiones que resuelva todas las fotografías. Lo pertinente es pedir una adaptación proporcionada al diseño y comprobarla en la página real, con especial atención a la imagen principal y a las galerías que concentran más contenido.
13. Resuelve una selección completa: ejemplo hipotético
Este ejemplo es hipotético. Marta dirige un taller de cerámica y prepara una web para presentar encargos y vender una pequeña colección. Tiene fotografías de móvil, algunas tomas profesionales antiguas y varias imágenes de banco que le gustan. Su primera idea es utilizar una cocina espectacular de banco como portada y colocar después todas las piezas disponibles en una galería.
Al revisar las funciones, cambia el planteamiento. La cocina crea ambiente, pero no permite identificar su trabajo. Escoge como portada una composición de varias piezas actuales sobre una mesa sencilla. Para explicar los encargos utiliza una secuencia de manos modelando y muestras de acabados. Reserva el retrato para la presentación del taller. La navegación ya no depende de una única escena llamativa.
Entre las fotografías antiguas hay una serie con luz cálida y otra con fondos blancos. Marta elige la segunda como referencia del catálogo porque permite comparar mejor las formas dentro del diseño previsto. Para las nuevas tomas prepara el mismo fondo y posiciones similares. Las imágenes del proceso mantienen un tono más ambiental, pero comparten una paleta contenida y dejan ver materiales relacionados con las piezas.
Una fotografía muestra una taza acompañada de un plato que se vende aparte. Decide realizar una vista individual para la ficha y utilizar el conjunto en una escena secundaria, con una explicación clara. También sustituye un recorte vertical que cortaba el asa. El resultado de la selección es una serie con funciones distintas y una lógica compartida. La decisión razonada no consiste en elegir entre móvil o profesional en abstracto: conserva las imágenes útiles y produce únicamente las que faltan para completar el relato.
14. Reconoce errores y casos que piden otra solución
Un error frecuente es intentar corregir la falta de coherencia mediante un filtro intenso. Puede acercar los colores, pero no resuelve perspectivas incompatibles, escenas irrelevantes ni diferencias de intención. Si una fotografía muestra un espacio ajeno al relato, cambiar su temperatura no la convierte en una buena elección. Vuelve a su función y decide si merece seguir en la serie.
Otro límite aparece cuando no existen fotografías actuales. En ese caso puedes publicar una composición más sobria, con menos imágenes y más protagonismo del contenido, mientras preparas material pertinente. Es preferible diseñar una página que funcione con lo disponible a llenar los huecos con escenas que atribuyan al negocio una apariencia equivocada. La ausencia de una gran portada admite soluciones de diseño.
El material de fabricantes necesita especial atención editorial. Aunque puedas utilizar una imagen, comprueba que corresponde a la referencia y variante presentadas. Si enseña una configuración diferente, busca una alternativa o explica la diferencia de manera visible. Una misma fotografía reutilizada en varias variantes puede impedir que el visitante entienda qué cambia entre ellas.
También conviene evitar imágenes generadas o muy transformadas para demostrar productos, personas o trabajos reales. Si las utilizas como recurso conceptual, define esa función dentro de la página y revisa que no sustituyan la evidencia necesaria. No des por hecho su régimen de uso sin examinar las condiciones aplicables. El criterio común para estos casos es conservar la relación entre lo mostrado y lo ofrecido: cuando esa relación se rompe, la solución suele estar en cambiar la representación, no en añadir más adornos alrededor.
15. Reúne la información y pasa una revisión breve
Concentra la documentación en una ficha sencilla por recurso seleccionado. Incluye procedencia, autor cuando corresponda, licencia o acuerdo aplicable, usos previstos y ubicación en la web. Añade el crédito requerido y cualquier condición que afecte a la adaptación. Esta ficha evita que la selección quede repartida entre conversaciones, sin convertir el proyecto en un archivo interminable de material descartado.
Después revisa la página siguiendo el recorrido del visitante. Empieza en la portada, entra en un servicio o producto y llega hasta el contacto. Examina la selección en conjunto antes de fijarte en pequeños retoques. Un encuadre ligeramente mejor aporta poco si falta la imagen que permite reconocer qué vendes.
Puedes usar esta lista final:
- Cada fotografía tiene una función que puedes expresar con claridad.
- Los productos, personas y espacios están representados de forma pertinente.
- Las condiciones de uso encajan con el destino previsto.
- Los créditos necesarios tienen una ubicación definida.
- La serie comparte criterios de luz, color y composición.
- Los recortes conservan lo esencial en pantallas anchas y estrechas.
- Las alternativas textuales responden al propósito de cada imagen.
- Las fotografías preparadas mantienen los detalles relevantes.
Una revisión útil termina con decisiones: conservar, sustituir, repetir una toma o ajustar su ubicación. Asigna cada cambio a un problema visible. «El asa desaparece en móvil» orienta mejor que «esta foto no me convence». Si necesitas ampliar la preparación del proyecto más allá de las imágenes, puedes apoyarte en la guía general para crear una web de empresa. Aquí la prioridad sigue siendo cerrar una selección visual utilizable.
16. Preguntas habituales antes de elegir la selección definitiva
¿Puedo combinar fotografías de móvil y profesionales?
Sí, si las comparas dentro de la página y mantienen una relación visual razonable. Prioriza que expliquen bien el contenido. Si una toma de móvil cubre un detalle útil y se ve correctamente en su ubicación, puede formar parte de la serie. Repite las imágenes cuya calidad o composición impida entender lo importante.
¿Cuántas fotografías necesito para empezar?
Las necesarias para cubrir las preguntas visuales del recorrido. Haz una lista de funciones y elimina duplicados. Una página de servicio puede requerir contexto, actividad y presentación personal; una ficha de producto puede necesitar varias vistas del mismo objeto. No fijes la cantidad antes de saber qué debe apreciar el visitante en cada caso.
¿Una imagen de banco puede ir en portada?
Puede encajar si aporta contexto y no se presenta como prueba de instalaciones, trabajos o personas del negocio. Examina su licencia y su significado junto al titular. Si la portada pretende demostrar tu actividad concreta, busca primero material propio que permita reconocerla. El atractivo aislado de una escena no decide su pertinencia.
¿Qué puedo enviar para hablar de mi web?
Prepara una pequeña selección representativa, indica dónde te gustaría utilizarla y explica qué te falta mostrar. Latech ofrece diseño web y tiendas online y trabaja con negocios de toda España mediante reuniones por videollamada, según su web oficial. Para valorar cómo encajan tus fotografías en el proyecto, puedes contarlo por WhatsApp y pedir información sobre tu caso.
Fuentes consultadas
- https://serviciosonlineweb.com/
- https://serviciosonlineweb.com/blog/crear-una-web-para-una-nueva-empresa-en-espana
- https://serviciosonlineweb.com/blog/pagina-web-restaurantes
- https://serviciosonlineweb.com/blog/web-peluquerias-estetica
- https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1996-8930
- https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/deed.es
- https://www.aepd.es/en/activities/delete-photos-and-videos-from-internet
- https://www.aepd.es/preguntas-frecuentes/2-tus-obligaciones-como-responsable-del-tratamiento/5-bases-legitimadoras-del-tratamiento/FAQ-0211-segun-el-rgpd-como-debe-solicitarse-el-consentimiento-de-los-interesados-para-tratar-sus-datos-personales
- https://www.w3.org/WAI/tutorials/images/
- https://developers.google.com/search/docs/appearance/google-images